De este tema no he hablado nunca, a pesar de tener un niño de corta edad. Es quizá una de las etapas de la vida en que las mujeres más intentamos cuidarnos y más acudimos a la cosmética. Conozco muchas que lo primero que hicieron tras salir del ginecólogo fue comprarse una crema antiestrías.
Sin embargo puede que la inevitabilidad de algunos cambios sea la causa de que no se trate demasiado en los blogs de belleza. Eso y la gran carga que la genética tiene durante todo el período. ¿Esto qué quiere decir? Pues que si tu madre tuvo 4 hijos y no tiene ni una estría (como la mía) probablemente tú no las tendrás; y si tuvo uno y tiene muchas probablemente las tendrás.
Aún así una puede y debe cuidarse para al menos minimizar el impacto que los cambios corporales nos van a producir. Lo primero es comprarse un buen sujetador, aunque eso te lo habrá dicho ya el médico. El pecho crece mucho, pesa mucho, y necesita sujeción y comodidad. Hay cosas muy monas para embarazadas pero mejor que te hagas a la idea de que no van a ser sujetadores como en la época de no embarazada.
Pero como dice una amiga mía, no te preocupes, irá a peor. Si das el pecho y usas los cómodos sujetadores de lactancia aún serán más feos. El pecho hay que cuidarlo también con cosmética desde el primer día para que las fibras de elastina que se relajarán lo hagan lo menos posible. Hay multitud de productos en el mercado, yo usé uno de Yves Rocher que tiene específico para esta zona y también la espuma de Montibello, que me encanta.
Los pezones son los grandes olvidados y luego dan problemas en la lactancia. A mí mi ginecóloga me dio una receta magistral que me hicieron en la farmacia para ir preparándolos y que no haya grietas. No las tuve, aunque sí que tuve dolor los primeros días; suupongo que de eso no se escapa ni una.
Además del pecho hay que cuidar de forma especial el rostro, la piel del cuerpo en general, el cabello y sobre todo los muslos y la tripa, que son los grandes perjudicados. El próximo día hablaremos sobre ellos.








